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Este artículo intenta aclarar qué implica ser un niño con superioridad intelectual, cuáles son sus características y dar luz a las dificultades que pueden presentar si no se atiende adecuadamente sus necesidades tanto intelectuales como emocionales. Lic. Mariela Vergara
Panzeri En toda sociedad y en todos los tiempos, los
observadores han notado que algunos niños parecían aprender más rápido,
recordar más, resolver los problemas más eficientemente que otros. En una
terminología corriente aquellos niños fueron llamados superdotados. Existe
una variada terminología que la sociedad misma utiliza para nombrarlos: genios, talentosos, superdotados,
prodigios, sobredotados, etc. Pero si no aclaramos los términos contribuímos
a crear una fantasía en torno de estos niños. El término genio es el más
erróneamente usado y sin embargo “un individuo sólo merece que se lo llame genio cuando su trabajo
creativo en un campo ejerce un efecto substancial en la definición y
delineación de ese campo. De manera que en el futuro, individuos que trabajen
en esa área tendrán que luchar con las contribuciones hechas por ese
genio creativo. Cuanto más universal es la contribución, cuanto más se la
conoce a través de las distintas culturas y eras, más grandioso es el genio.”
(Multiple Intelligences - Howard
Gardner). En
definitiva, un genio es inevitablemente un individuo adulto formado. En
consecuencia, nunca podríamos utilizar la palabra genio refiriéndonos a un
niño. El término superdotado
se refiere a una superioridad en el área cognitiva (intelectual), en
creatividad y en motivación, todas combinadas, y en magnitudes suficientes
como para colocar al niño más allá de la vasta mayoría de los
compañeros de su edad y hacer posible que contribuya con algo de particular
valor para la sociedad. (Exceptional Children - Hallaham/ Kauffman) El término talentoso ordinariamente
ha sido usado para indicar una habilidad especial, aptitud o logro. Este
término generalmente se refiere a una dimensión de habilidad que es
específica (talento musical, talento artístico, talento lingüístico, etc),
que puede no ir acompañada con otras habilidades generales. En la mayoría de
los niños hay una positiva relación substancial entre la superioridad
intelectual y el rendimiento talentoso. Ocasionalmente un niño suele tener un
talento inusual en un área y tener habilidades limitadas en otras. (Exceptional Children
- Hallaham/ Kauffman) Para contribuir a aclarar la terminología sería muy positivo citar una definición mundialmente aceptada sobre alta dotación y talento: " Los niños dotados y talentosos son
aquellos identificados por personas profesionales calificadas quienes por
virtud de habilidades destacadas, son capaces de un alto rendimiento. Estos
son niños que requieren programas educacionales diferenciados y servicios más
allá de aquellos provistos normalmente por el programa regular de
manera que se hagan cargo de su contribución a sí mismos y a la sociedad. Los
niños capaces de un alto rendimiento incluyen aquellos con demostrada
realizaciones, logros y/o habilidad potencial en cualquiera de las siguientes
áreas: Habilidad intelectual
general, Aptitud académicas
específicas, Pensamiento
creativo y productivo, Habilidad
para el liderazgo, Artes
visuales y entrenamiento” Agosto
1971 Informe Marland “Saber mirar"
“Saber
mirar" las aptitudes especiales de un chico es el primer paso para
poder ayudarlos a desarrollar su potencial. Es difícil generalizar, pero
se puede afirmar que los chicos con alta capacidad poseen algunas de las
siguientes características:
A-
Alta sensibilidad B-
Excesivos montos de energía C-
Curiosidad superior a la
curiosidad propia de todo niño. Las preguntas de los por que son
interminables, ante una respuesta surge inmediatamente otra pregunta y así
sucesivamente. D-
Avidez hacia la incorporación de
nuevos conocimientos, cada niño de acuerdo al área de su interés. E-
Se aburre fácilmente cuando la
actividad se torna reiterativa. F-
Tiene modos de aprendizaje
preferidos; particularmente en lectura y matemática y suelen aprender por sí
mismos (son autodidactas), con escasa ayuda externa. G-
Sacan sus propias conclusiones
sobre las cosas. H-
Aprenden desde un nivel exploratorio y resisten repetición
memorística y a ser sólo oyentes. I-
Su velocidad de aprendizaje es
mayor que la convencional, aprenden mucho más rápidamente y necesitan seguir
aprendiendo. Les aburre esperar a los demás. J-
No pueden permanecer sentados a
menos que se sientan absorbidos en algo de su propio interés. K-
Un niño brillante típicamente ve
el mundo de una manera no tradicional. Son pensadores divergentes. Son
probablemente intensos en sus sentimientos, en su conducta y en sus puntos de
vista. L-
Disincronía entre la edad intelectual y la edad
cronológica del niño. El segundo paso para poder ayudarlos es: estar abiertos a aceptar las
características diferentes que presentan y atenderlos en su diversidad. La
educación debería sacar lo mejor de cada individuo y contribuir al desarrollo
del potencial humano, más allá del hecho que las necesidades intelectuales
individuales sean mayores o menores que la de sus compañeros. Y hacia allí
debería marchar la educación, atendiendo a las necesidades intelectuales
especiales. De la misma manera que se atienden a los niños con ciertas dificultades,
atender también a aquellos que necesitan desafíos y estímulo para no perderse
entre los niños promedio. Si bien la opinión pública y muchos
profesionales opinan que un niño con altas capacidades es imposible que no
logre un buen rendimiento escolar,
esto no es lo que nos encontramos en nuestra experiencia diaria: niños desmotivados, desinteresados,
con pérdida del deseo de aprender,
que no saben enfrentar dificultades cuando se les presentan, que se
frustan por estar desacostumbrados a los desafíos. Lo que somos y la inteligencia que poseemos
es el resultado de la interacción entre lo heredado y lo adquirido del medio
ambiente en el cual vivimos. El desarrollo del potencial se produce desde
nuestros primeros días de vida y
requiere desafíos y experiencias variadas para traducirse en alta
capacidad. Si ese potencial no es estimulado inevitablemente se cae en la
pérdida del potencial humano a un costo altísimo que es la regresión en el desarrollo. Estos niños necesitan el apoyo de la sociedad,
una mente brillante no necesariamente es capaz de encontrar su propio camino.
Aunque lo niños brillantes poseen capacidades excepcionales, muchos no pueden
sobresalir sin asistencia. Necesitan ayuda académica pero también asistencia
emocional a través del entendimiento, la aceptación, el apoyo y el aliento. Y
esta es precisamente una de las funciones de las cuales la escuela debería hacerse cargo a
través de programas de enriquecimiento adaptados a sus necesidades
intelectuales especiales. Estos niños constituyen el verdadero capital
humano de nuestro país y nuestro mínimo propósito debería ser: proveerles experiencias educacionales
adecuadas a su nivel de desarrollo individual, independientemente si son más elevadas
que las de sus pares, darles la posibilidad
de desarrollar todo el potencial que poseen y finalmente darles cabida
en la sociedad adulta para que ayuden a construir un país más desarrollado,
justo y solidario. Lic. Mariela Vergara Panzeri Abril 2003
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