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Lic. Mariela Vergara Panzeri En
el nivel académico es ampliamente conocido lo esperable para cada año
del EGB, los contenidos de
cada año han sido pensados de acuerdo a la edad cronológica de los niños
y a las habilidades comúnmente adquiridas dentro de los parámetros
normales. Lo que ocurre es que existen diferencias individuales marcadas
entre un niño con altas capacidades y un niño común.
Se diferencian en:
En
definitiva, piensan diferente, se comportan diferente, aprenden diferente
y tienen un bagaje de conocimientos e información diferentes. La
pregunta central en la educación de un niño con altas capacidades
en la escuela común es como el maestro desarrolla un plan de instrucción
que sea desafiante, instructivo y fascinante para el alumno que tiene
habilidades distintas y a la vez conserva el sentido de comunidad dentro
de la clase. Una clase que no atiende a las necesidades académicas del niño
o de los niños talentosos los pone en riesgo de bajar su rendimiento y
los frena en el desarrollo de todo su potencial. Cuando surge un niño con
altas habilidades en el aula común es importante en primer lugar que la
maestra reciba de los directivos el apoyo necesario para poder hacer una
evaluación de ese niño particular y luego, tomando esa evaluación como
base, proyectar la forma en que se darán los contenidos todavía no aprendidos y como se enriquecerán o profundizarán
aquellos ya sabidos aunque no
formen parte de la curricula.
Los
directivos deberían permitir y alentar
al maestro en:
Una
maestra para que pueda enseñar y compatibilizar la presencia en el aula
común tanto de niños comunes como de uno o más
niños talentosos, debería tener ciertas características
particulares. Para empezar no puede quedarse fijada únicamente al
modelo receptivo y donde el alumnado absorbe y repite la información
que la maestra da, donde todos realizan la misma tarea en la misma
cantidad de tiempo. Para poder manejar un grupo desparejo
intelectualmente, se necesitan por lo menos algunas de las siguientes
aptitudes:
Todo
niño con altas capacidades debe estar involucrado en experiencias
educacionales que sean desafiantes y apropiadas a sus necesidades
intelectuales y niveles de rendimiento. El objetivo es encontrar las
necesidades instruccionales del alumno y crear un ambiente de aprendizaje
en el cual esos alumnos puedan desarrollar completamente sus habilidades e
intereses sin perder su sentido de miembro de la clase. Para alcanzar el
objetivo de que el niño distinto sea igualmente parte de la clase debemos
considerar la dinámica total
de la clase y planear un ambiente de trabajo en el cual todos los alumnos
puedan desarrollar completamente sus habilidades. Los
niños con talentos especiales difieren potencialmente de sus compañeros
en 3 dimensiones claves:
El
maestro debería considerarse a sí mismo como un facilitador, es el que
presenta las condiciones para el aprendizaje. Ayuda al niño talentoso a
desarrollar las habilidades necesarias para el aprendizaje, entendimiento
e interpretación en una curricula apropiadamente diferenciada. Existe
gran heterogeneidad dentro de la población de niños con altas
habilidades. Es por ello que es necesario conocer cada caso particular,
analizarlo y sobre la base del conocimiento de los intereses, tiempos y
ritmos de ese niño en particular elaborar un planificación adaptada a sus características
especiales.
¿Cómo
sería esto en la práctica? Se
requeriría una maestra:
Desafío de la maestra Este
desafío está enfocado hacia aquellos alumnos distintos, que requieren
atención distinta. Por supuesto, toda maestra en un grado común debe
atender apropiadamente a sus alumnos y enseñarles los contenidos propios
de la curricula de ese año particular.
4.
Es por esto que es vital el diagnóstico pedagógico al inicio del año
escolar y el revisar regularmente el progreso de cada niño a través de
la observación, y de la producción. Así se va variando o modificando la
tarea que los chicos talentosos tendrán que llevar a cabo de acuerdo al
desempeño obtenido, y a las dificultades que se le presentan. 5-
La maestra es aquella que apoya al niño en la continuación o en
la realización de todo nuevo trabajo individual. Desafío del alumno
En
definitiva, el proceso de enseñanza-aprendizaje de un niño talentoso en
la escuela común representa un desafío tanto para la maestra como para
el alumno. El objetivo final: un niño a gusto en la escuela, feliz,
cooperativo, socialmente adaptado a sus pares cronológicos y que vaya
desarrollando su potencial intelectual a medida que pasan los ciclos
escolares. Lic.
Mariela Vergara Panzeri CEDAP
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